viernes, 3 de agosto de 2012

¡¡NO FOTO!!

Compras aceleradas antes de partir para Ndokh. Más de una hora atascados por el tráfico, para llegar a un centro comercial, a hacer provisiones de “proteína” y otros complementos.

También, y gracias a Noemi que había hecho una recaudación entre sus amigos antes de venir a Senegal, pudimos comprar un Kit Solar. Una mini placa solar, que alimenta una linterna de gran autonomía, y dispone de dos puertos USB para cargar aparatos electrónicos de baja potencia: móviles, cámaras…en Ndokh nos va a ser muy útil, y lo donaremos cuando nos vayamos.

Después de una mañana frenética, volvemos al albergue

El “sept places”, que es nuestro medio de transporte, viene a buscarnos allí. ¡Menos mal!
 


El chofer no opone buena cara mientras va cargando nuestro equipaje. El vehículo resulta bastante escaso para el volumen de mercancía que transportamos, y lo peor es que todavía debemos parar en Bambey, a mitad de camino, para comprar 160l. de agua mineral, y ¡dos colchones!

Hacemos bromas al respecto, pero ni el chofer ni Ousmane, que nos acompaña, parecen demasiado preocupados por el espacio.

Viajamos encajados entre maletas, como un auténtico tetris, por una carretera recta y completamente plana. Me acuerdo de Oscar, y de todos mis amigos ciclistas, y pienso que Senegal no les gustaría para ciclar.
Dejamos atrás pequeños pueblos destartalados, de los que sólo podemos ver los puestos de mangos, cacahuetes y anacardos, que se acumulan a ambos lados de la carretera. Vamos con las ventanillas bajadas, el aire acondicionado de los taxis en Senegal. Parar es una locura. Los vendedores se meten dentro del coche literalmente, ofreciéndote sus productos. Una invasión en toda regla a la que asistimos con ojos atónitos y con las bromas propias de la situación.


Sin embargo, en medio de la invasión, cuando a Arancha se le ocurrió sacar la cámara para inmortalizar el momento, un coro de gritos indignados de ¡¡no foto!! le hizo desistir, y nos convenció de que debíamos salir de allí, y seguir nuestro camino.

En Bambey acabamos nuestras compras según lo previsto…y milagrosamente conseguimos cargar el Peugeot ¡todavía más!

Siempre cabe algo más
Avanzamos por los caminos que llevan a Ndokh, mientras entendíamos las palabras de Ousmane cuando nos decía que era fácil perderse por la zona. En época de lluvias los caminos se multiplican para evitar los charcos, todo es verde y frondoso, y los “tubab” si no llevamos GPS, no sabemos orientarnos bien.

Ya casi llegando
Por supuesto ni una sola indicación, ni cartel, solamente Ousmane que de vez en cuando le preguntaba a algún paisano, para cerciorarse de que habíamos elegido el desvío correcto.
A punto de anochecer llegamos a nuestro destino. Empezaron a salir niños de todos los rincones, que rodeaban nuestro “sept places” riendo y aplaudiendo.


Después de instalarnos como pudimos, nos sentamos a cenar. Una fideuá con patatas.  Al menos tiene algunas hortalizas:zanahoria, berenjena, cebolla.  La fiesta del hidrato, como ya esperábamos.  De sabor está bueno, así que ¡p’adentro!


Tras la cena, todos los niños de la casa se pusieron a bailar frenéticos. Era su manera de darnos la bienvenida. ¡Fué un recibimiento genial!

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